«
Espíritu de Ermua» es un término que hace referencia al carácter del
movimiento cívico espontáneo surgido tras el secuestro y posterior asesinato a manos de
ETA de
Miguel Ángel Blanco entre los días
10 y
12 de julio de
1997,
concejal por el
Partido Popular de la localidad
vizcaína de
Ermua en
España.
Dicho carácter se materializó en manifestaciones espontáneas en toda
España como expresión de la solidaridad con el secuestrado en un
principio y, por extensión, con todas las víctimas del terrorismo de ETA
en más tarde. El movimiento supuso un punto de inflexión en la
percepción que la sociedad española tenía del
grupo terrorista,
ya que si bien no encontraba mayor apoyo en la sociedad, esta no
mostraba un rechazo tajante como sucedió a partir de entonces.
El término, sin embargo, fue acuñado antes del suceso por el periódico
ABC, para referirse a la unidad de todos los partidos democráticos contra
ETA y su entorno y, concretamente, a la moción de censura presentada en el
ayuntamiento de Mondragón por
PNV,
PSE-EE y
EA con el objetivo obligar a
Herri Batasuna a dejar la alcaldía de esa localidad.
Consecuencias
El "espíritu de Ermua" fue un punto de inflexión en la historia
reciente vasca. El secuestro y asesinato de Miguel Ángel provocaría un
sentimiento social multitudinario de rechazo hacia el terrorismo, que ya
habían iniciado anteriormente movimientos cívicos como
Gesto por la Paz
(1996) y que se unía a la repulsa por las masacres de Hipercor o la
casa cuartel de Zaragoza del año anterior. A partir de entonces las
organizaciones y las expresiones en contra de la violencia de ETA
aumentaron exponencialmente.
Posteriormente, también fue utilizado como arma electoral arrojadiza
entre los principales partidos del Gobierno, pero también inspiró
organizaciones cívicas como
Foro Ermua.
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