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sexta-feira, abril 05, 2019

Um sítio fantástico para visitar em Espanha abre este ano

La Geoda Gigante de Pulpí: la cueva de los cristales mágicos que abre al público este 2019

Descubierta hace exactamente dos décadas es la más grande de Europa y está casi lista para ser visitada.

Visita la Geoda Gigante de Pulpí

Agua y sal son, en principio, los únicos ingredientes que la naturaleza necesita para formar cristales. Podríamos, incluso, copiar la receta en casa si añadimos una cavidad que sirva de recipiente, por ejemplo, un plato; mucha paciencia para esperar a que el agua se evapore y queden en él los cristales salinos.
Este proceso exige, también, ciertas condiciones de estabilidad y de un nivel de concentración apropiado de la sal. Pero, como decíamos, la naturaleza es la artífice de esta receta y se la sabe a la perfección. Hasta el punto de que es capaz de recubrir cavidades geológicas con diferentes compuestos y convertirlas en brillantes y llamativas geodas.
Geodas hay muchas. De muchos colores, minerales y tamaños. Estas piedras huecas y tapizadas por atractivos cristales se pueden encontrar en mercadillos y tiendas especializadas en geología. Pero geodas gigantes hay muy pocas en todo el mundo. Y la única visitable, a partir de este mismo verano de 2019, está en Pulpí, Almería.

Te sentirás ínfimo ante la grandeza de la geoda de Pulpí

La geoda gigante de Pulpí es la más grande de toda Europa y la segunda del mundo documentada hasta la fecha. La mayor geoda encontrada está ubicada en México, en el estado de Chihuahua, pero sus condiciones atmosféricas hacen imposible que sea visitable, ya que llega a alcanzar una temperatura de hasta 58 ºC y una humedad relativa de casi el 100%.

Por su parte, la de Almería tiene forma de embudo y ocupa una cavidad de 8 metros de largo, por 1,8 de ancho y 1,7 de alto, y está situada a unos 60 metros de profundidad, coincidiendo con el nivel del mar. La transparencia, dimensiones, perfección y tamaño de sus cristales, de hasta 2 metros de largo, la convierten en un fenómeno único a nivel mundial.
Los cristales no son más que sulfato de calcio: yeso. Un material muy corriente. Lo excepcional, en este caso, son las condiciones tan específicas que moldearon la materia y que la llevaron a adquirir su sensacional aspecto. Un proceso lento, de miles de años y que comenzó con una fractura en la roca que fue rellenándose con agua caliente de origen volcánico.
Este agua, con el paso del tiempo geológico, fue enfriándose lentamente y, cuando los gases se evaporaron, quedó espacio suficiente para que el agua en combinación con el sulfato de calcio comenzara a cristalizar.

Krypton a 60 metros de profundidad

 Hemos de recordar que el significado original de la palabra cristal no es otro que agua superenfriada. Curiosamente, la transparencia de los yesos de la Geoda Gigante es tal que parecen enormes bloques de hielo e, incluso, se puede leer la letra pequeña de un libro a través de piezas gruesas.

Y, si un interesante cúmulo de coincidencias permitió que se formara, también la casualidad hizo que perdurase hasta nuestros días y que fuera descubierta. En ocasiones ocurre que algunos actos sencillos e ingenuos acaban convirtiéndose en una especie de profecía. Bautizar a la mina del Pilar de Jaravía, perteneciente a la localidad almeriense de Pulpí, con el nombre de Quien tal pensara -también conocida como la Mina Rica-, tiene cierto toque adivinatorio, cuanto menos.
Allí, en las faldas de la Sierra del Aguilón, aún se pueden contemplar las instalaciones de las explotaciones mineras que estuvieron en funcionamiento desde mediado del siglo XIX hasta bien entrado el siglo XX.
La minería fue un modo de vida en casi todo el levante almeriense y esa zona ha sido siempre objeto de búsqueda de metales, especialmente plomo, hierro o plata. Posiblemente, los mineros que allí trabajaban se toparon en alguna ocasión con llamativos cristales de yeso que, seguramente, regalaron a familiares o conocidos, o vendieron a algún coleccionista. Pero, por poco no llegaron nunca a descubrir la más increíble de todas las piezas que atesoraba la mina.
Por eso, cuando, en la década de los años sesenta del pasado siglo XX, se cerró definitivamente la explotación, nadie podía, ni tan siquiera imaginar, que su mejor filón estaba aún dentro y sin descubrir, escondido desde hacía millones de años.


Fue en diciembre de 1999 cuando miembros del Grupo Mineralogista de Madrid descubrieron, en esta mina abandonada, la cavidad de siderita tapizada por enormes cristales de yeso que afloraban de las paredes, suelo y techo, y cuya pureza permite observar en su interior gotas de agua que siguen presas desde hace casi una eternidad. El grupo se encontraba haciendo una de sus muchas campañas de búsqueda de minerales para estudio y coleccionismo y, al destapar una suerte de tapadera, se toparon con la entrada a esta cueva mágica.
Este verano, justo veinte años después de aquella serendipia, y tras mucho trabajo por parte de administraciones y científicos -todos sabedores de su importancia natural y del filón turístico que podría suponer para una pedanía que cuenta con unos 200 habitantes- la Geoda Gigante abrirá al público.
Hasta la fecha, la única forma de entrar a esta cavidad subterránea era de manera virtual. Las nuevas tecnologías han permitido a muchos visitantes explorar en 3D el interior de este monumento natural sin dañarla. La visita se puede realizar desde el Castillo de San Juan de los Terreros y permite al observador detenerse en cada detalle desde una perspectiva de 360º. Unas gafas 3D y unos auriculares son el único equipaje necesario para este viaje virtual al interior de este espectáculo natural.

Se estima que en el mes de agosto, la visita pueda ser totalmente presencial y que la Geoda Gigante de Pulpí esté abierta y accesible para todo aquel que quiera acercarse a descubrir tan singular espacio.
Originalmente, el acceso a la geoda es complicado y entraña algunos riesgos debido al abandono de la mina y que la misma se encuentra a más de 50 metros de profundidad. Por ello, el objetivo de las obras de seguridad, acondicionamiento, acceso y musealización no es solamente que los visitantes puedan contemplar la geoda, sino, también, que visiten una parte de la mina y convertirse, no solo en la geoda mejor conservada del mundo sino también en todo un referente para el turismo geológico europeo.

Entrada a la Geoda Gigante de Pulpí